El orden social a cambio de libertad es un mal trato.
El orden social a cambio de libertad es un mal trato.
Un soldado feliz no adquiere ningún derecho para mandar a su patria. No es el árbitro de las leyes ni del gobierno. Es defensor de su libertad.
No se nos otorgará la libertad externa más que en la medida exacta en que hayamos sabido, en un momento determinado, desarrollar nuestra libertad interna.
No es libre el que se ríe de sus cadenas.
En aquellos días aprendí dónde hay que interrumpir la discusión para que no se transforme en embuste y dónde ha de empezar la resistencia para salvaguardar la libertad.
En un estado verdaderamente libre, el pensamiento y la palabra deben ser libres.
Aquellos que cederían la libertad esencial para adquirir una pequeña seguridad temporal, no merecen ni libertad ni seguridad.
Más cuesta mantener el equilibrio de la libertad que soportar el peso de la tiranía.
Sólo es digno de libertad quien sabe conquistarla cada día.