Que me odien con tal de que me teman.
Que me odien con tal de que me teman.
Lo único que cura el miedo es el peligro auténtico.
Para el éxito sobra el talento; para la felicidad, ni basta.
Cuando un amigo nos pide algo, la palabra "mañana" no existe.
La fantasía, aislada de la razón, solo produce monstruos imposibles. Unida a ella, en cambio, es la madre del arte y fuente de sus deseos.
El yo no es algo que es, sino algo que será. Es una tarea.
De todas las aberraciones sexuales, la más singular tal vez sea la castidad.
Si en la república de las plantas existiera el sufragio universal, las ortigas desterrarían a las rosas y a los lirios.
A partir de cierto punto en adelante no hay regreso. Es el punto que hay que alcanzar.
El dinero no nos proporciona amigos sino enemigos de mejor calidad.