La vida nos enseña que no podemos ser felices sino al precio de cierta ignorancia.
(1844-1924) Escritor francés.
La vida nos enseña que no podemos ser felices sino al precio de cierta ignorancia.
Es cierto que el amor conserva la belleza y que la cara de las mujeres se nutre de caricias, lo mismo que las abejas se nutren de miel.
La oscuridad nos envuelve a todos, pero mientras el sabio tropieza en alguna pared, el ignorante permanece tranquilo en el centro de la estancia.
El porvenir es un lugar cómodo para colocar los sueños.
Las verdades que revela la inteligencia permanecen estériles. Sólo el corazón es capaz de fecundar los sueños.
La mujer es embellecida por el beso que ponéis sobre su boca.