El signo más cierto de la sabiduría es la serenidad constante.
(1533-1592) Escritor y filósofo francés.
El signo más cierto de la sabiduría es la serenidad constante.
Cuidamos más que se hable de nosotros que de como se hable.
Nuestro deseo desprecia y abandona lo que tenemos para correr detrás de lo que no tenemos.
Es preciso prestarse a los otros, pero no darse sino a uno mismo.
Cada virtud sólo necesita un hombre; pero la amistad necesita dos.
El oro puede hacer mucho, pero la belleza más.
Soledad: Un instante de plenitud.
La muerte no os concierne ni vivo ni muerto: vivo, porque sois; muerto porque ya no sois.
Nos ocupamos mucho de ser gentes de bien según la ley de Dios; no sabríamos serlo según nosotros mismos.
Yo no me encuentro a mí mismo cuando más me busco. Me encuentro por sorpresa cuando menos lo espero.