Lloramos al nacer porque venimos a este inmenso escenario de dementes.
(1564-1616) Escritor británico.
Lloramos al nacer porque venimos a este inmenso escenario de dementes.
Sería muy poco feliz si pudiera decir hasta qué punto lo soy.
El amor consuela como el resplandor del sol después de la lluvia.
El pasado es un prólogo.
El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que jugamos.
El amor, como ciego que es, impide a los amantes ver las divertidas tonterías que cometen.
El hombre a quien no conmueve el acorde de los sonidos armoniosos, es capaz de toda clase de traiciones, estratagemas y depravaciones.
No existe nada bueno ni malo; es el pensamiento humano el que lo hace aparecer así.
Mis palabras suben volando, mis pensamientos se quedan aquí abajo; palabras sin pensamientos nunca llegan al cielo.
Maestro, quisiera saber cómo viven los peces en el mar. Como los hombres en la tierra: los grandes se comen a los pequeños.