No hay alma, por poco noble que sea, que permanezca tan aferrada a los objetos de los sentidos que, a veces, no se aparte de ellos para desear un bien mayor.
No hay alma, por poco noble que sea, que permanezca tan aferrada a los objetos de los sentidos que, a veces, no se aparte de ellos para desear un bien mayor.
La belleza es como la fruta estival: fácil de corromper y de corta duración.
La sabiduría es un adorno en la prosperidad y un refugio en la adversidad.
Si haces bien para que te lo agradezcan, mercader eres, no bienhechor; codicioso, no caritativo.
No puedo desear que ganen los buenos, ya que ignoro quienes son.
Sabio es aquel que constantemente se maravilla.
Es terriblemente triste eso de que el talento dure más que la belleza.
¡Dios mío, qué guapa estabas esta tarde cuando hablamos por teléfono!
Cualquiera que sea su parentesco, la belleza, en su desarrollo supremo, induce a las lágrimas, inevitablemente, a las almas sensibles.
La ciencia moderna aún no ha producido un medicamento tranquilizador tan eficaz como lo son unas pocas palabras bondadosas.