Sólo los sabios más excelentes, y los necios más acabados, son incomprensibles.
Sólo los sabios más excelentes, y los necios más acabados, son incomprensibles.
Lo bello nos atrae, despreciamos lo útil; y lo bello muchas veces nos pierde.
La belleza, cuanto menos vestida, mejor vestida está.
La belleza no mira, sólo es mirada.
La belleza es indivisible; el que ha llegado a poseerla, antes de compartirla prefiere anonadarla.
Quien daña el saber, homicida es de sí mismo.
La confianza en la bondad ajena es testimonio no pequeño de la propia bondad.
La prueba más clara de la sabiduría es una alegría continua.
Cuando bordeamos un abismo y la noche es tenebrosa, el jinete sabio suelta las riendas y se entrega al instinto del caballo.
Al bien hacer jamás le falta premio.