El que se pierde es el que encuentra las nuevas sendas.
El que se pierde es el que encuentra las nuevas sendas.
La fantasía nunca arrastra a la locura; lo que arrastra a la locura es precisamente la razón. Los poetas no se vuelven locos, pero sí los jugadores de ajedrez.
La gentileza siempre es un signo de traición.
La misericordia es una parte integrante de la justicia.
Las personas nos influyen, las voces nos conmueven, los libros nos convencen, los hechos nos entusiasman.
Todo impuesto debe salir de lo superfluo, y no de lo necesario.
La soledad es una gran fuerza que preserva de muchos peligros.
La virilidad empieza cuando hemos aprendido a vivir en la necesidad.
Cuando una lámpara se destroza, la luz yace muerta en el suelo.
De la conquista podemos decir que no se ha producido jamás por la fuerza y la imposición brutal, pues no dura una conquista de esta naturaleza. La conquista, lo mismo que el poder de imposición, ha de aportar, cosa esencial en toda sociedad humana, algún beneficio consigo, o bien los hombres con toda su fuerza la rechazarán.