La vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa.
La vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa.
Si vivir sólo es soñar, hagamos el bien soñado.
Tanta prisa tenemos por hacer, escribir y dejar oír nuestra voz en el silencio de la eternidad, que olvidamos lo único realmente importante: vivir.
El arte de vivir consiste en conseguir que hasta los sepultureros lamenten tu muerte.
Yo no tengo la culpa de que la vida se nutra de la virtud y del pecado, de lo hermoso y de lo feo.
Quien sólo vive para sí, está muerto para los demás.
Esforcémonos en vivir con decencia y dejemos a los murmuradores que digan lo que les plazca.
Vivimos mientras nos renovamos.