Somos aquello en lo que creemos.
Somos aquello en lo que creemos.
Los hombres son siempre niños, aun cuando a veces asombren por su crueldad. Siempre necesitan educación, tutela y amor.
Así como una jornada bien empleada produce un dulce sueño, así una vida bien usada causa una dulce muerte.
Existe un lenguaje que vamás allá de las palabras.
Máxima admirable: no hablar de las cosas hasta después de que estén hechas.
En la mesa nadie se aburre durante la primera hora.
Yo podría ser el último paria de mi reino, un leproso abandonado por todos, sin recuerdo y sin esperanza de goce alguno, y aún quisiera vivir.
Dar hasta que duela y cuando duela dar todavía más.
Es la muerte la falta de instrumentos del alma por los cuales se prolonga la vida.
En un bosque se bifurcaron dos caminos, y yo... Yo tomé el menos transitado. Esto marcó toda la diferencia.