El hombre es el único ser sensible que se destruye a sí mismo en estado de libertad.
El hombre es el único ser sensible que se destruye a sí mismo en estado de libertad.
A menudo el sepulcro encierra, sin saberlo, dos corazones en un mismo ataúd.
No hay mejor medida de lo que una persona es que lo que hace cuando tiene completa libertad de elegir.
Debemos vivir y trabajar, en cada momento, como si tuviésemos la eternidad ante nosotros.
Ni temas ni desees la muerte.
La naturaleza humana es buena y la maldad es esencialmente antinatural.
Una palabra hiere más profundamente que una espada.
El único sentido de esta vida consiste en ayudar a establecer el reino de Dios.
Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mente.
Quien crea que su propia vida y la de sus semejantes está privada de significado no es sólo infeliz, sino que apenas es capaz de vivir.