Para los historiadores, los príncipes y los generales son genios; para los soldados siempre son unos cobardes.
(1828-1910) Escritor ruso.
Para los historiadores, los príncipes y los generales son genios; para los soldados siempre son unos cobardes.
El secreto de la felicidad no es hacer siempre lo que se quiere sino querer siempre lo que se hace.
Toda reforma impuesta por la violencia no corregirá nada el mal: el buen juicio no necesita de la violencia.
A un gran corazón, ninguna ingratitud lo cierra, ninguna indiferencia lo cansa.
Dios existe; pero no tiene ninguna prisa en hacerlo saber.
La razón no me ha enseñado nada. Todo lo que yo sé me ha sido dado por el corazón.
El único sentido de esta vida consiste en ayudar a establecer el reino de Dios.
El que ha conocido sólo a su mujer y la ha amado, sabe más de mujeres que el que ha conocido mil.
Si no se tomara la vida como una misión, dejaría de ser vida para convertirse en infierno.
El verdadero amor supone siempre la renuncia a la propia comodidad personal.