Uno no se enamoró nunca, y ése fue su infierno. Otro, sí, y ésa fue su condena.
(1577-1640) Escritor y clérigo inglés.
Uno no se enamoró nunca, y ése fue su infierno. Otro, sí, y ésa fue su condena.
Ahí donde Dios tiene un templo, el demonio levanta una capilla.
Una palabra hiere más profundamente que una espada.
Por nuestra ignorancia no sabemos las cosas necesarias; por el error las sabemos mal.