Vive sólo para ti si pudieres, pues sólo para ti si mueres, mueres.
Vive sólo para ti si pudieres, pues sólo para ti si mueres, mueres.
¿Qué puede haber imprevisto para el que nada ha previsto?
La vida es un montón de insignificantes e irónicas ruinas.
Piensa que cada día puede ser el último.
La mitad del mundo tiene algo que decir, pero no puede; la otra mitad no tiene nada que decir, pero no calla.
Estar alerta, he ahí la vida; yacer en la tranquilidad, he ahí la muerte.
Perdona siempre a tu enemigo. No hay nada que le enfurezca más.
Creo que los animales ven en el hombre un ser igual a ellos que ha perdido de forma extraordinariamente peligrosa el sano intelecto animal, es decir, que ven en él al animal irracional, al animal que ríe, al animal que llora, al animal infeliz.
El hombre no es más que un omnívoro que viste pantalones.
La vida consiste no en tener buenas cartas, sino en jugar bien las que uno tiene.