Afortunado el hombre que se ríe de sí mismo, ya que nunca le faltará motivo de diversión.
Afortunado el hombre que se ríe de sí mismo, ya que nunca le faltará motivo de diversión.
La suerte de las naciones depende de su manera de alimentarse.
Es una ley inexorable en la vida de los sexos, la acción anafrodisíaca de la costumbre.
Quien nos hace reír es un cómico. Quien nos hace pensar y luego reír es un humorista.
La muerte siempre es temprana y no perdona a ninguno.
Divide las dificultades que examinas en tantas partes como sea posible para su mejor solución.
Lo más profundo del hombre es su piel.
Si nunca se habla de una cosa, es como si no hubiese sucedido.
¿Quién no sabe que en México seguimos al pie de la letra el precepto bíblico de alabar a los muertos? A los vivos los elogiamos cuando pueden darnos algo.
Cuanto menos se lleve a cabo, más corta parece la vida.