El gato no nos acaricia, se acaricia contra nosotros.
El gato no nos acaricia, se acaricia contra nosotros.
Las palabras de aliento después de la censura son como el sol tras el aguacero.
Muchas palabras nunca indican sabiduría.
Para la mayoría de nosotros la verdadera vida es la vida que no llevamos.
No sé de qué trata mi vida ni quiero saberlo. Mi vida se define a sí misma cuando la vivo. Las películas se definirán a sí mismas cuando las haga.
No basta con pensar en la muerte, sino que se debe tenerla siempre delante. Entonces la vida se hace más solemne, más importante, más fecunda y alegre.
El hombre se cree siempre ser más de lo que es, y se estima menos de lo que vale.
Recogéis a un perro que anda muerto de hambre, lo engordáis y no os morderá. Esa es la diferencia más notable que hay entre un perro y un hombre.
No hay espejo que mejor refleje la imagen del hombre que sus palabras.
Vivir es más cuestión de lo que uno gasta que de lo que uno hace.