Peligrosos son los grandes hombres de los que uno no se puede reír.
Peligrosos son los grandes hombres de los que uno no se puede reír.
¿Por qué contentarnos con vivir a rastras cuando sentimos el anhelo de volar?
La pálida muerte lo mismo llama a las cabañas de los humildes que a las torres de los reyes.
Cuando debemos hacer una elección y no la hacemos, esto ya es una elección.
No recibimos una vida corta, sino que nosotros la acortamos. No somos de ella indigentes, sino manirrotos.
Vale más vivir y morir de una vez, que no languidecer cada día en nuestra habitación bajo el pretexto de preservarnos.
No se puede tener otra tarea en cuanto a la vida que la de conservarla hasta morir.
La vida de un amigo, es la nuestra, como la verdadera vida de cada uno es la de todos.
Cuando se necesitan brazos, el socorro en las palabras no sirve de nada.
Al final, lo que importa no son los años de vida, sino la vida de los años.