Un hombre que no ha pasado a través del infierno de sus pasiones, no las ha superado nunca.
Un hombre que no ha pasado a través del infierno de sus pasiones, no las ha superado nunca.
Al amor lo pintan ciego y con alas. Ciego para no ver los obstáculos y con alas para salvarlos.
El amor propio es el más grande de todos los aduladores.
Hacer el amor implica una conexión con el amor que no se da todo el tiempo, ni siquiera entre dos personas que se aman.
El problema del hombre no está en la bomba atómica, sino en su corazón.
El amor es como el fuego; suelen ver antes el humo los que están fuera, que las llamas los que están dentro.
Esa necesidad de olvidar su yo en la carne extraña, es lo que el hombre llama noblemente necesidad de amar.
Les falta algo de amor a los amores que no son un infierno de dolores.
Sin el animal que habita dentro de nosostros somos ángeles castrados.
La razón puede advertirnos sobre lo que conviene evitar; sólo el corazón nos dice lo que es preciso hacer.