Son los ímpetus de las pasiones deslizadores de la cordura, y allí es el riesgo de perderse.
Son los ímpetus de las pasiones deslizadores de la cordura, y allí es el riesgo de perderse.
El amor, para que sea auténtico, debe costarnos.
Hermanos, no temáis al pecado de los hombres; amad al hombre aún en su pecado, pues un tal amor aseméjase a Dios.
Puede haber amor sin celos, pero no sin temores.
No ames a quien no admires. El amor sin admiración sólo es amistad.
El amor, a quien pintan ciego, es vidente y perspicaz porque el amante ve cosas que el indiferente no ve y por eso ama.
No hay cosa más fuerte que el verdadero amor.
A fuerza de hablar de amor, uno llega a enamorarse. Nada tan fácil. Esta es la pasión más natural del hombre.
El amor. Claro, el amor. Un año de ardor y llamas y treinta de cenizas.
Hay quien tiene el deseo de amar, pero no la capacidad de amar.