No ser nada y no amar nada, es lo mismo.
No ser nada y no amar nada, es lo mismo.
El hombre más feliz es el que hace la felicidad del mayor número de sus semejantes.
Es tan corto el amor y tan largo el olvido.
El bien de la humanidad debe consistir en que cada uno goce al máximo de la felicidad que pueda, sin disminuir la felicidad de los demás.
Existe un solo procedimiento para ser feliz merced al corazón, y es no tenerlo.
Los corazones duros se vencen con súplicas blandas.
La buena vida consiste en amar y hacerse amar suficiente.
El hombre en su esencia no debe ser esclavo, ni de sí mismo, ni de los otros, sino un amante. Su único fin está en el amor.
El secreto de la felicidad no es hacer siempre lo que se quiere sino querer siempre lo que se hace.
A las personas les interesa nuestro destino exterior; el interior, sólo a nuestro amigo.