La única manera de ser feliz es que te guste sufrir.
La única manera de ser feliz es que te guste sufrir.
No hay incendio como la pasión: no hay ningún mal como el odio.
La esperanza es una virtud cristiana que consiste en despreciar todas las miserables cosas de este mundo en espera de disfrutar, en un país desconocido, deleites ignorados que los curas nos prometen a cambio de nuestro dinero.
¡Qué cosa tan extraña es la felicidad! Nadie sabe por dónde ni cómo ni cuándo llega, y llega por caminos invisibles, a veces cuando ya no se le aguarda.
Nuestro corazón tiene la edad de aquello que ama.
La felicidad es una estación de parada en el camino entre lo demasiado y lo muy poco.
No hay en el mundo señorío como la libertad del corazón.
Procuro no tener demasiada pasión. La pasión es dejarse ir, transformarse en un sujeto pasivo.
¿Hasta cuándo vamos a seguir creyendo que la felicidad no es más que uno de los juegos de la ilusión?
La amistad siempre es provechosa; el amor a veces hiere.