Frases célebres de Sociedad

No niego los derechos de la democracia; pero no me hago ilusiones respecto al uso que se hará de esos derechos mientras escasee la sabiduría y abunde el orgullo.

Para hacer política justa y sana no basta conocer los hombres; es necesario también amarlos.

Por conservar la libertad, la muerte, que es el último de los males, no debe temerse.

El camino hacia la riqueza depende fundamentalmente de dos palabras: trabajo y ahorro.

La causa de la libertad se convierte en una burla si el precio a pagar es la destrucción de quienes deberían disfrutar la libertad.

Los grandes políticos deben su reputación, cuando no a la pura casualidad, a circunstancias que ellos mismos no podían prever.

Estoy absolutamente convencido que ninguna riqueza del mundo puede ayudar a que progrese la humanidad. El mundo necesita paz permanente y buena voluntad perdurable.