Una virtud simulada es una impiedad duplicada: a la malicia une la falsedad.
Una virtud simulada es una impiedad duplicada: a la malicia une la falsedad.
La verdad levanta tormentas contra sí que desparraman su semilla a los cuatro vientos.
Habla poquísimo de ti, poco de los otros, mucho de las cosas.
Si ayudo a una sola persona a tener esperanza, no habré vivido en vano.
Hay momentos en los que todo va bien: no te asustes, no duran.
Solamente haciendo el bien se puede realmente ser feliz.
Lleva tiempo llegar a ser joven.
La vocación del cristiano es la santidad, en todo momento de la vida. En la primavera de la juventud, en la plenitud del verano de la edad madura, y después también en el otoño y en el invierno de la vejez, y por último, en la hora de la muerte.
A veces nuestro destino semeja un árbol frutal en invierno. ¿Quién pensaría que esas ramas reverdecerán y florecerán? Mas esperamos que así sea, y sabemos que así será.
El que no considera lo que tiene como la riqueza más grande, es desdichado, aunque sea dueño del mundo.