El hombre sano no tortura a otros, por lo general es el torturado el que se convierte en torturador.
El hombre sano no tortura a otros, por lo general es el torturado el que se convierte en torturador.
Un joven puede guardarse del vicio pensando continuamente en la enfermedad. Puede guardarse de él pensando continuamente en la Virgen María. Podréis discutirme cuál de los dos métodos es más razonable, o hasta cuál es el más eficaz. Pero no puede haber discusión ninguna sobre cual es el más sano.
Algunos escritores aumentan el número de lectores; otros sólo aumentan el número de libros.
Los científicos se esfuerzan por hacer posible lo imposible. Los políticos por hacer lo posible imposible.
Teméis todas las cosas como mortales y todas las deseáis como inmortales.
Todos desean saber, pero pocos pagar el trabajo que vale.
Así como el árbol se fertiliza con sus hojas secas que caen y crece por sus propios medios, el hombres se engrandece con todas sus esperanzas destruidas y con todos sus cariños deshechos.
¡Libertad, libertad! ¡Cuántos crímenes se cometen en tu nombre!
La política es demasiado a menudo el arte de traicionar los intereses reales y legítimos, y de crear otros imaginarios e injustos.
Una vida grande nace del encuentro de un gran carácter y una gran casualidad.