Los hombres temen más el sexo que las mujeres.
Los hombres temen más el sexo que las mujeres.
El hombre que no percibe el drama de su propio fin no está en la normalidad sino en la patología, y tendría que tenderse en la camilla y dejarse curar.
Lo oscuro acabamos viéndolo; lo completamente claro lleva más tiempo.
La Iglesia es la caricia del amor de Dios al mundo.
El hombre es el ser que necesita absolutamente de la verdad y, al revés, la verdad es lo único que esencialmente necesita el hombre, su única necesidad incondicional.
Cuando se puede evitar un mal es necedad aceptarlo.
La sabiduría consiste en saber cuál es el siguiente paso; la virtud, en llevarlo a cabo.
Y para estar total, completa, absolutamente enamorado, hay que tener plena conciencia de que uno también es querido, que uno también inspira amor.
Pueden amar los pobres, los locos y hasta los falsos, pero no los hombres ocupados.
No os toméis la vida demasiado en serio; de todos modos no saldréis vivos de ésta.