Las cartas de amor se escriben empezando sin saber lo que se va a decir, y se terminan sin saber lo que se ha dicho.
(1712-1778) Filósofo francés.
Las cartas de amor se escriben empezando sin saber lo que se va a decir, y se terminan sin saber lo que se ha dicho.
Detesto más las malas máximas que las malas acciones.
Hay un libro abierto siempre para todos los ojos: la naturaleza.
Es verdaderamente libre aquel que desea solamente lo que es capaz de realizar y que hace lo que le agrada.
La libertad no es fruto que crezca en todos los climas, y por ello no está al alcance de todos los pueblos.
Es muy difícil pensar noblemente cuando no se piensa más que para vivir.
Renunciar a nuestra libertad es renunciar a nuestra calidad de hombres, y con esto a todos los deberes de la humanidad.
El vicio rara vez se insinuó oponiéndose a la honradez; casi siempre toma el disfraz de ésta.
Pueblos libres, recordad esta máxima: Podemos adquirir la libertad, pero nunca se recupera una vez que se pierde.
No hacer el bien es un mal muy grande.