Un hombre sin pasiones está tan cerca de la estupidez que sólo le falta abrir la boca para caer en ella.
(2 AC-65) Filósofo latino.
Un hombre sin pasiones está tan cerca de la estupidez que sólo le falta abrir la boca para caer en ella.
No os espante la pobreza; nadie vive tan pobre como nació.
No hay árbol recio ni consistente sino aquel que el viento azota con frecuencia.
Rey es quien nada teme, rey es quien nada desea; y todos podemos regalarnos este reino.
No podemos evitar las pasiones, pero si vencerlas.
No os espante la muerte; o extermina o transforma vuestra existencia.
El ardimiento juvenil en sus comienzos es fogoso, pero languidece fácilmente y no dura; es el humo de una fogata liviana.
A vivir se aprende toda la vida, y toda la vida se ha de aprender a morir.
No hay ninguna cosa buena que no tenga su base en la razón.
Una era construye ciudades. Una hora las destruye.