Un pueblo no es verdaderamente libre mientras que la libertad no esté arraigada en sus costumbres e identificada con ellas.
(1809-1837) Escritor español.
Un pueblo no es verdaderamente libre mientras que la libertad no esté arraigada en sus costumbres e identificada con ellas.
En punto a amores tengo otra superstición: imagino que la mayor desgracia que a un hombre le puede suceder es que una mujer le diga que le quiere.
El corazón del hombre necesita creer algo, y cree mentiras cuando no encuentra verdades que creer.
La verdad es como el agua filtrada, que no llega a los labios sino a través del cieno.
En este triste país, si a un zapatero se le antoja hacer una botella y le sale mal, después ya no le dejan hacer zapatos.
Es más fácil negar las cosas que enterarse de ellas.
El público siente en masa y reunido de una manera muy distinta que cada uno de sus individuos en particular.
Por grandes y profundos que sean los conocimientos de un hombre, el día menos pensado encuentra en el libro que menos valga a sus ojos, alguna frase que le enseña algo que ignora.
Hay cosas que no tienen solución, y son las que más.