Recuerda que eres tan bueno como lo mejor que hayas hecho en tu vida.
Recuerda que eres tan bueno como lo mejor que hayas hecho en tu vida.
Solamente haciendo el bien se puede realmente ser feliz.
Las almas bellas son las únicas que saben todo lo que hay de grande en la bondad.
Todas las cosas buenas de este mundo no son buenas más que por el uso que hacemos de ellas; y que las disfrutamos tanto cuando nos sirven como cuando las juntamos para dárselas a otros, pero no más.
No hacer el bien es un mal muy grande.
Cuanto mejor es el bueno, tanto más molesto es para el malo.
El único símbolo de superioridad que conozco es la bondad.
La bondad es la única inversión que nunca quiebra.
El sol no espera a que se le suplique para derramar su luz y su calor. Imítalo y haz todo el bien que puedas sin esperar a que se te implore.
El bien que hemos hecho nos da una satisfacción interior, que es la más dulce de todas las pasiones.