En la concepción relativista, dialogar significa colocar la propia fe al mismo nivel que las conviciones de los otros, sin reconocerle por principio más verdad que la que se atribuye a la opinión de los demás.
En la concepción relativista, dialogar significa colocar la propia fe al mismo nivel que las conviciones de los otros, sin reconocerle por principio más verdad que la que se atribuye a la opinión de los demás.
Creo para comprender, y comprendo para creer mejor.
La humanidad, partiendo de la nada y con su sólo esfuerzo, ha llegado a alcanzar las más altas cotas de miseria.
Toda existencia individual está determinada por innumerables influencias del ambiente humano.
Perdonando demasiado al que yerra se comete injusticia con el que no yerra.
Antes de negar con la cabeza, asegúrate de que la tienes.
La experiencia nos ha demostrado que a la persona no le resulta nada más difícil de dominar que su lengua.
A los veinte años un hombre es un pavo real; a los treinta, un león; a los cuarenta, un camello; a los cincuenta, una serpiente; a los sesenta, un perro; a los setenta, un mono; a los ochenta, nada.
Todos somos fragmentos no sólo del hombre en general, sino de nosotros mismos.
¡Qué amable cosa es el hombre cuando es verdaderamente hombre!