No sabe hablar quien no sabe callar.
No sabe hablar quien no sabe callar.
Si en los hombres no aparece el lado ridículo, es que no lo hemos buscado bien.
Lo que está delante de nosotros y lo que está detrás es poco importante comparado con lo que reside en nuestro interior.
Mis palabras suben volando, mis pensamientos se quedan aquí abajo; palabras sin pensamientos nunca llegan al cielo.
Todo el que disfruta cree que lo que importa del árbol es el fruto, cuando en realidad es la semilla. He aquí la diferencia entre los que creen y los que disfrutan.
El hombre es un ser social cuya inteligencia exige para excitarse el rumor de la colmena.
Apresúrate; no te fíes de las horas venideras. El que hoy no está dispuesto, menos lo estará mañana.
Sexo: lo que sucede en diez minutos es algo que excede a todo el vocabulario de Shakespeare.
La palabra más soez y la carta más grosera son mejores, son más educadas que el silencio.
Es más fácil perdonar a un enemigo que a un amigo.