Puedes acariciar a la gente con palabras.
Puedes acariciar a la gente con palabras.
Los hombres temen más el sexo que las mujeres.
El sexo forma parte de la naturaleza. Y yo me llevo de maravilla con la naturaleza.
Así como el árbol se fertiliza con sus hojas secas que caen y crece por sus propios medios, el hombres se engrandece con todas sus esperanzas destruidas y con todos sus cariños deshechos.
Habla poquísimo de ti, poco de los otros, mucho de las cosas.
No hables, en manera alguna, hasta que tengas algo que decir.
Conceder el perdón es el más alto grado de vanidad o de miedo.
Su divisa era ésta: todo lo que merece ser hecho, merece también ser bien hecho.
Seamos tan diferentes con los hombres como con los cuadros, a los que tratamos siempre de dar una luz favorable.
El cuerpo humano es el carruaje; el yo, el hombre que lo conduce; el pensamiento son las riendas, y los sentimientos los caballos.