Nada envalentona tanto al pecador como el perdón.
Nada envalentona tanto al pecador como el perdón.
Cada uno es como Dios le hizo, y aún peor muchas veces.
¡Qué irónico es que precisamente por medio del lenguaje un hombre pueda degradarse por debajo de lo que no tiene lenguaje!
Hablar poco, pero mal, ya es mucho hablar.
Se perdona mientras se ama.
Pueden prohibirme seguir mi camino, pueden intentar forzar mi voluntad. Pero no pueden impedirme que, en el fondo de mi alma, elija a una o a otra.
Todas la cosas ya fueron dichas, pero como nadie escucha es preciso comenzar de nuevo.
El hombre es un milagro sin interés.
Hay quienes dan con alegría y esa alegría es su premio.
Los hombres despiertos no tienen más que un mundo, pero los hombres dormidos tienen cada uno su mundo.