Las palabras son como las hojas; cuando abundan, poco fruto hay entre ellas.
Las palabras son como las hojas; cuando abundan, poco fruto hay entre ellas.
Solamente aquellos espíritus verdaderamente valerosos saben la manera de perdonar. Un ser vil no perdona nunca porque no está en su naturaleza.
Hay en el mundo un lenguaje que todos comprenden: es el lenguaje del entusiasmo, de las cosas hechas con amor y con voluntad, en busca de aquello que se desea o en lo que se cree.
Cuanto más se dividen los obstáculos son más fáciles de vencer.
Toda palabra dicha o escrita es lenguaje muerto.
Las palabras están ahí para explicar el significado de las cosas, de manera que el que las escucha, entienda dicho significado.
Es necesario siempre esperar cuando se esta desesperado, y dudar cuando se espera.
Hase de hablar como en testamento, que a menos palabras, menos pleitos.
Uno tiene que ser algo para poder hacer algo.
Todavía no sé qué me vas a preguntar, pero me opongo.