Una orgía real nunca excita tanto como un libro pornográfico.
Una orgía real nunca excita tanto como un libro pornográfico.
Si ya sabes lo que tienes que hacer y no lo haces entonces estás peor que antes.
La diferencia entre la palabra adecuada y la casi correcta, es la misma que entre el rayo y la luciérnaga.
Sólo valen las palabras. El resto es charlatanería.
El hombre se diferencia del animal en que bebe sin sed y ama sin tiempo.
Nuestras vidas no están en manos de los dioses, sino en manos de nuestros cocineros.
Las palabras que no van seguidas de hechos, no valen nada.
La palabra es el espejo de la acción.
Sería muy simpático que existiera dios, que hubiese creado el mundo y fuese una benevolente providencia; que existieran un orden moral en el universo y una vida futura; pero es un hecho muy sorprendente el que todo esto sea exactamente lo que nosotros nos sentimos obligados a desear que exista.
El hombre actual ha nacido o bien para vivir entre las convulsiones de la inquietud, o bien en el letargo del aburrimiento.