La vida es muy traicionera, y cada uno se las ingenia como puede para mantener a raya el horror, la tristeza y la soledad. Yo lo hago con mis libros.
La vida es muy traicionera, y cada uno se las ingenia como puede para mantener a raya el horror, la tristeza y la soledad. Yo lo hago con mis libros.
Quien no vive de algún modo para los demás, tampoco vive para sí mismo.
¿Me preguntas por qué compro arroz y flores? Compro arroz para vivir y flores para tener algo por lo que vivir.
La vida no se ha hecho para comprenderla, sino para vivirla.
Nada puede reclamarse cuerdamente a la vida.
El hombre que ha empezado a vivir seriamente por dentro, empieza a vivir más sencillamente por fuera.
La mayor rémora de la vida es la espera del mañana y la pérdida del día de hoy.
Lo mejor que la naturaleza ha dado al hombre es la brevedad de su vida.
La vida no pertenece al hombre. Le sobrepasa porque ha sido recibida de Dios. Es sagrada. Ningún hombre puede disponer de ella a su antojo.
Todos somos aficionados. La vida es tan corta que no da para más.