La palabra es libre; la acción muda; la obediencia ciega.
La palabra es libre; la acción muda; la obediencia ciega.
La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es y cuando la muerte es, nosotros no somos.
Vive dentro de ti mismo y verás cuán corta es tu riqueza.
La vida es un juego del que nadie puede en un momento retirarse llevándose sus ganancias.
Lloramos al nacer porque venimos a este inmenso escenario de dementes.
El que elige mal para sí, elige mal para el prójimo.
Hay mucha gente que cuando ha de hacer algo, hace algo; aunque no sea exactamente lo que ha de hacer.
Nuestra naturaleza está en movimiento. El reposo absoluto es la muerte.
¿Miedo a la muerte?. Uno debe temerle a la vida, no a la muerte.
Hasta donde hemos perdido la creencia, hemos perdido la razón. Ambos tienen la misma condición autoritaria y primaria. Ambas constituyen métodos de prueba que, a su vez, no admiten ser probados. Y en el acto de aniquilar la idea de la autoridad divina, damos al traste con aquella autoridad humana de que no podemos dispensarnos ni aún para decir que dos y dos son cuatro.