El hombre más feliz del mundo es aquel que sepa reconocer los méritos de los demás y pueda alegrarse del bien ajeno como si fuera propio.
El hombre más feliz del mundo es aquel que sepa reconocer los méritos de los demás y pueda alegrarse del bien ajeno como si fuera propio.
Hay tantas cosas que no pueden juzgarse sin el corazón, que si éste falla, la razón debe desatinar necesariamente.
Sólo un buen amigo es capaz de comprender que su presencia puede llegar a molestarnos.
El que cae desde una dicha bien cumplida, poco le importa cuán hondo sea el abismo.
El que vive de esperanzas corre el riesgo de morirse de hambre.
El beso es el contacto de dos epidermis y la fusión de dos fantasías.
El amor sólo se da entre personas virtuosas
Un padre es un tesoro, un hermano es un consuelo: un amigo es ambos.
La verdadera amistad es como la fosforescencia, resplandece mejor cuando todo se ha oscurecido.
El corazón tiene razones que la razón ignora.