¡Quieren ser libres y no saben ser justos!
¡Quieren ser libres y no saben ser justos!
Sólo el hombre culto es libre.
Nadie puede ser perfectamente libre hasta que todos lo sean.
El que se encadena a una alegría, destruye una vida libre; pero el que besa la alegría en su vuelo, vive el amanecer de la eternidad.
El hombre está condenado a ser libre.
Sólo es libre aquello que existe por las necesidades de su propia naturaleza y cuyos actos se originan exclusivamente dentro de sí.
La libertad no es fruto que crezca en todos los climas, y por ello no está al alcance de todos los pueblos.
¡Oh, dulce nombre de la libertad!
Las libertades y los amos no se combinan fácilmente.
Quien en nombre de la libertad renuncia a ser el que tiene que ser, ya se ha matado en vida: es un suicida en pie. Su existencia consistirá en una perpetua fuga de la única realidad que podía ser.