La religión cristiana, que parece no tiene por objeto más que la felicidad de la otra vida, nos hace también dichosos en ésta.
La religión cristiana, que parece no tiene por objeto más que la felicidad de la otra vida, nos hace también dichosos en ésta.
Le expliqué que el mundo es una sinfonía, pero que Dios toca de oído.
Dios no es más que una palabra para explicar el mundo.
El único medio de conservar el hombre su libertad es estar siempre dispuesto a morir por ella.
Dios nos ha dado la lengua para que podamos decir cosas amables a nuestros amigos y duras verdades a nuestros enemigos.
La historia de la libertad es la de la lucha por limitar el poder del gobierno.
Todo el estudio de los políticos se emplea en cubrirle el rostro a la mentira para que parezca verdad, disimulando el engaño y disfrazando los designios.
La voz interior me dice que siga combatiendo contra el mundo entero, aunque me encuentre solo. Me dice que no tema a este mundo sino que avance llevando en mí nada más que el temor a Dios.
El dinero ha aniquilado más almas que el hierro cuerpos.
El azar no existe; Dios no juega a los dados.