Un libro de cabecera no se escoge, se enamora uno de él.
Un libro de cabecera no se escoge, se enamora uno de él.
Yo amo, tú amas, el ama, nosotros amamos, vosotros amáis, ellos aman. Ojalá no fuese conjugación sino realidad.
No hay ninguna razón por la que no se pueda enseñar a un hombre a pensar.
Pienso, luego existo.
Cuando la política promete ser redención, promete demasiado. Cuando pretende hacer la obra de Dios, pasa a ser, no divina, sino demoníaca.
Pensar es más interesante que saber, pero menos interesante que mirar.
Conviene vivir considerando que se ha de morir; la muerte siempre es buena; parece mala a veces porque es malo a veces el que muere.
Dios es día y noche, invierno y verano, guerra y paz, abundancia y hambre.
La riqueza es un poder usurpado por la minoría para obligar a la mayoría a trabajar en su provecho.
Es cualquier libro discreto (que si cansa, de hablar deja) un amigo que aconseja y que reprende en secreto.