Algún día en cualquier parte, en cualquier lugar indefectiblemente te encontrarás a ti mismo, y ésa, sólo ésa, puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas.
Algún día en cualquier parte, en cualquier lugar indefectiblemente te encontrarás a ti mismo, y ésa, sólo ésa, puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas.
El pasado es la única cosa muerta cuyo aroma es dulce.
Los sabios son los que buscan la sabiduría; los necios piensan ya haberla encontrado.
Lo que en la juventud se aprende, toda la vida dura.
El que tiene buen corazón nunca es estúpido.
Al cabo de los años he observado que la belleza, como la felicidad, es frecuente. No pasa un día en que no estemos, un instante, en el paraíso.
La soledad se admira y desea cuando no se sufre, pero la necesidad humana de compartir cosas es evidente.
Solamente el hombre religioso es siempre el mismo. Porque su Dios no cambia.
Nadie es feliz sino por comparación.
Podría hacerse a mucha gente feliz con toda la felicidad que se pierde en este mundo.