Quien escribe gusta del halago, pero el 'escritor' en cambio, ha de aprender a gozar con el arrecio, con el golpe de martillo sobre el yunque de su obra. Sólo así podrá forjar aiestos.
Quien escribe gusta del halago, pero el 'escritor' en cambio, ha de aprender a gozar con el arrecio, con el golpe de martillo sobre el yunque de su obra. Sólo así podrá forjar aiestos.
El que sabe ser pobre lo sabe todo.
Todos los vicios, con tal de que estén de moda, pasan por virtudes.
Cualquier necio puede escribir en lenguaje erudito. La verdadera prueba es el lenguaje corriente.
A perdonar sólo se aprende en la vida cuando a nuestra vez hemos necesitado que nos perdonen mucho.
El amigo ha de ser como la sangre, que acude luego a la herida sin esperar a que le llamen.
El futuro no es ya lo que solía ser.
La poesía es un recuerdo de los mejores y más felices momentos de los mejores y más felices ingenios.
El verdadero amor no se conoce por lo que exige, sino por lo que ofrece.
Mientras las cosas son realmente esperanzadoras, la esperanza es un nuevo halago vulgar: sólo cuando todo es desesperado la esperanza empieza a ser completamente una fuerza.