Frases célebres

Ningún poder humano puede jamás violentar el sagrario impenetrable de la libertad del corazón.

La señal de que no amamos a alguien es que no le damos todo lo mejor que hay en nosotros.

En un estado verdaderamente libre, el pensamiento y la palabra deben ser libres.

La juventud anuncia al hombre como la mañana al día.

El que se fía de cualquiera demuestra poca discreción y sensatez: el que de nadie se fía muestra tener todavía menos.