Hay dos maneras de difundir la luz... ser la lámpara que la emite, o el espejo que la refleja.
Hay dos maneras de difundir la luz... ser la lámpara que la emite, o el espejo que la refleja.
La belleza es una carta de recomendación que nos gana de antemano los corazones.
El insensato que reconoce su insensatez es un sabio. Pero un insensato que se cree sabio es, en verdad, un insensato.
Es lo bello alegría para siempre.
La belleza perece en la vida, pero es inmortal en el arte.
La virtud, no por estar de moda, deja de ser virtud.
Nuestro gran error es intentar obtener de cada uno en particular las virtudes que no tiene, y desdeñar el cultivo de las que posee.
La belleza es ese misterio hermoso que no descifran ni la psicología ni la retórica.
Los sabios emiten ideas nuevas; los necios las expanden.
Un hombre sin virtud no puede morar mucho tiempo en la adversidad, ni tampoco en la felicidad; pero el hombre virtuoso descansa en la virtud, y el hombre sabio la ambiciona.