El mal que hacemos es siempre más triste que el mal que nos hacen.
El mal que hacemos es siempre más triste que el mal que nos hacen.
¿Es usted un demonio? Soy un hombre. Y por lo tanto tengo dentro de mí todos los demonios.
Si somos arrastrados a Cristo, creemos sin querer; se usa entonces la violencia, no la libertad.
La sangre se hereda, el vicio se apega.
Tres clases hay de ignorancia: no saber lo que debiera saberse, saber mal lo que se sabe, y saber lo que no debiera saberse.
La ignorancia es madre del miedo.
La tierra no produce para los ignorantes sino malezas y abrojos.
Nadie sabe lo que hace mientras actúa correctamente, pero de lo que está mal uno siempre es consciente.
Quien no castiga el mal, ordena que se haga.
Ojo por ojo y todo el mundo acabará ciego.