La espiral de la violencia sólo la frena el milagro del perdón.
La espiral de la violencia sólo la frena el milagro del perdón.
Nuestras virtudes son, a menudo, hijas bastardas de nuestros vicios.
Nadie se desembaraza de un hábito o de un vicio tirándolo de una vez por la ventana; hay que sacarlo por la escalera, peldaño a peldaño.
El número de malhechores no autoriza el crimen.
Jamás es excusable ser malvado, pero hay cierto mérito en saber que uno lo es.
La gente, en general, soporta mucho mejor que se hable de sus vicios y crímenes, que de sus fracasos y debilidades.
Quisiera sufrir todas las humillaciones, todas las torturas, el ostracismo absoluto y hasta la muerte, para impedir la violencia.
Quien tiene muchos vicios, tiene muchos amos.
La ignorancia es la carga más pesada. Pero quien lo lleva no lo siente.
La creencia en algún tipo de maldad sobrenatural no es necesaria. Los hombres por sí solos ya son capaces de cualquier maldad.