No ser amado es una simple desventura. La verdadera desgracia es no saber amar.
No ser amado es una simple desventura. La verdadera desgracia es no saber amar.
El amor es como las cajas de cerillas, que desde el primer momento sabemos que se nos tiene que acabar, y se nos acaba cuando menos lo esperamos.
Si en medio de las adversidades persevera el corazón con serenidad, con gozo y con paz, esto es amor.
El amor es un misterio. Todo en él son fenómenos a cual más inéxplicable; todo en él es ilógico, todo en él es vaguedad y absurdo.
El que vive enamorado delira, a menudo se lamenta, siempre suspira, y no habla sino de morir.
El más bello instante del amor, el único que verdaderamente nos embriaga, es este preludio: el beso.
No hay deber que descuidemos tanto como el deber de ser felices.
Uno debería estar siempre enamorado. Por eso jamás deberíamos casarnos.
Los amores son como las setas, que no sabe uno si son venenosas hasta que ya las ha comido y es demasiado tarde.
El corazón humano es un instrumento de muchas cuerdas; el perfecto conocedor de los hombres las sabe hacer vibrar todas, como un buen músico.