Querer las mismas cosas y no querer las mismas cosas, esa, en el fondo, es la verdadera amistad.
Querer las mismas cosas y no querer las mismas cosas, esa, en el fondo, es la verdadera amistad.
Existe, en verdad, un magnetismo, o más bien una electricidad del amor, que se comunica por el solo contacto de las yemas de los dedos.
Jamás se penetra por la fuerza en un corazón.
Al primer amor se le quiere más, a los otros se les quiere mejor.
La amistad te impide resbalar al abismo.
El amor es como el agua, si algo no lo agita, se echa a perder.
Si los ciudadanos practicasen entre sí la amistad, no tendrían necesidad de la justicia.
El mejor medio de conservar los amigos es no pedirles ni deberles nada.
No te hagas demasiado amigo de nadie: tendrás menos alegrías pero también menos penalidades.
Sustituir el amor propio con el amor de los demás, es cambiar un insufrible tirano por un buen amigo.