Mi ideal político es el democrático. Cada uno debe ser respetado como persona y nadie debe ser divinizado.
Mi ideal político es el democrático. Cada uno debe ser respetado como persona y nadie debe ser divinizado.
Dios, que es acto puro y no tiene nada de potencialidad, tiene un poder activo infinito sobre las demás cosas.
Dos linajes solos hay en el mundo, como decía una agüela mía, que son el tener y el no tener.
Mi libertad se termina donde empieza la de los demás.
Cuando todos te abandonan, Dios se queda contigo.
La Iglesia es la caricia del amor de Dios al mundo.
Lo terrible en cuanto a Dios, es que no se sabe nunca si es un truco del diablo.
Los científicos se esfuerzan por hacer posible lo imposible. Los políticos por hacer lo posible imposible.
¡Libertad, libertad! ¡Cuántos crímenes se cometen en tu nombre!
La política es demasiado a menudo el arte de traicionar los intereses reales y legítimos, y de crear otros imaginarios e injustos.